Un grupo de investigadores de Estados Unidos realizó una investigación donde concluyeron que una gran parte de los terremotos que sacudieron la tierra en los últimos tiempos podrían, en realidad, ser réplicas de temblores que ocurrieron hace cien o más años.
Un terremoto es un sacudón rápido y repentino del terreno, producido por el roce y movimiento de las placas tectónicas. Estas planchas de roca sólida forman la superficie de la tierra, al flotar sobre la piedra fundida que se encuentra en el centro del planeta.
La intensidad de los temblores es muy variable, ya que pueden ser imperceptibles o causar grandes catástrofes y muertes. Las formas más comunes de medirlos son la Escala Richter, que se basa en la amplitud de la onda sísmica, y la Escala de Mercalli, que se construye en base a los daños causados a las diversas estructuras y a la percepción de la gente.
Sismos centenarios
Los investigadores, pertenecientes a la Universidad de Northwestern y a la Universidad de Missouri-Columbia, se abocaron a estudiar las réplicas, que son temblores más pequeños que siguen al sismo principal y que tienen el mismo origen. De acuerdo a la teoría que querían demostrar, muchos de los terremotos de hoy son, en realidad, réplicas de sismos que ocurrieron hace cientos de años.
Analizaron en todo el mundo las fallas más importantes, que son rupturas en la superficie de la tierra causadas por el desplazamiento de las placas tectónicas. Estos accidentes geológicos constituyen los focos más frecuentes de terremotos.
Encontraron que en Estados Unidos hubo recientemente réplicas de terremotos ocurridos hace 50 años, y que en Canadá todavía se registran sismos casi imperceptibles de un fuerte temblor que ocurrió en el siglo XVII. Tanto en estos casos como en otros, pudieron identificar un patrón sísmico que esperan que sirva para predecir futuros peligros.
Seth Stein, uno de los autores, explicó que los terremotos que ocurren en las fallas alteran las fuerzas geológicas en el mismo lugar y en los alrededores, de manera que las réplicas se registran por muchos años. En la mitad del continente, estos nuevos temblores tardan mucho más en disiparse.
"Es algo que suena muy extraño al principio. En la falla de San Andrés, en California por ejemplo - las réplicas continúan durante unos 10 años, pero en medio del continente siguen durante mucho más tiempo".